Dime, oh tú, quien soy
, viajero; dolido peregrino
Que olvido su templo
Lucífugo, navío de la onda oscura
, soy, por cielo, abatido viajero de las nubes.
De mis alas, una pluma he encontrado
Que vuela sola en este espacio
, repite el vaivén de su danza cursiva, repite,
Di, como domar la yegua bravía de esta mi lengua
Si el alma intangible que habita la tinta
Es ánima errante, que invoca
El llanto, o la ira o el sueño
Y su discurso, solo deja oír en susurros
Que este poeta abate con gracia en las hojas.
Di, oh tú, di
Si la inmensa claridad de mis palabras
Es sincero espejo de tu rostro
Mi idea.
Da-Silva
